6 de noviembre de 2009

IMAGINEMOS I

Imaginemos un pueblo donde los coches y motocicletas se rebelaran contra las personas.

Ellos, los vehículos, tendrían prioridad para aparcar y se adueñarían de las aceras y pasos de cebra.

Ellas, las motocicletas, circularían sin tubo de escape reglamentario y a grandes velocidades por la población, sembrando con ello un grave peligro para los ciudadanos y no dejándoles descansar con su insoportable ruido.

Éstos, los ciudadanos, se convertirían en subordinados de los vehículos a motor.

¿Llegarían las autoridades correspondientes a permitirlo?

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